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"Enhorabuena por tu esfuerzo. Toda la ciudad le da las gracias al gran salvador americano de los pobres."
Álvaro Neves a Max Payne
El gran salvador americano de los pobres
El gran salvador americano de los pobres
Juego Max Payne 3
Parte 3
Capítulo 12
Capítulo anterior Bronceador, Margaritas pasados y codicia
Capítulo siguiente Un tipo gordo y calvo con mal carácter

El gran salvador americano de los pobres es el duodécimo capítulo de Max Payne 3.

Cinemáticas inicialesEditar

Tras conversar con Wilson da Silva, Max Payne entra en el sótano del Hotel Palacio Imperial. Lo primero que observa es que no le gusta la acústica del lugar, ya que los sonidos de disparos se verían amplificados y eso atraería a los enemigos más de lo normal. Por ello, improvisa un silenciador casero con una botella de plástico usada y cinta adhesiva.

Mientras sigue avanzando por la zona, Payne se lamenta por haber estado tan ciego este tiempo y haber sido el títere en todo el entramado, aunque poco más podía hacer en ese momento más que seguir con sus quejas. Poco después, encuentra dos mercenarios cerca de una pira, al parecer quemando bolsas de basura y de forenses rellenas con cadáveres de cuerpos que habrían asesinado previamente.

DesarrolloEditar

Cuando los dos soldados abandonan el lugar, Max sigue con sus investigaciones, encontrando una caja propiedad de la UFE, símbolo inequívoco que está fuerza policial y los Crachá Preto estaban íntimamente ligados. El señor Payne sigue la estela de los dos soldados, cogiendo el ascensor y preguntándose el motivo de por qué la gente entraba en autobús y salía en una camilla con pocas expectativas de futuro.

Ya en el primer piso, debe enfrentarse a los dos soldados que perseguía, y otros tantos que custodian la zona, aprovechando sus habilidades ante la falta de recursos inicial. Cuando consigue eliminarlos, sigue hasta abrir la primera puerta de seguridad, aunque por desgracia otro escuadrón le esperará hasta que caiga en sus manos. Después de caer, Max llega hasta una pequeña sala donde observa fotos suyas y de Wilson, señal de que ambos son objetivos de la banda.

Una vez ya ha limpiado toda la zona, Max Payne sigue ascendiendo al siguiente piso, hasta llegar a un almacén donde quiere investigar la relación entre ambas organizaciones. En la siguiente habitación, que sirve de prisión para la gente retenida; Max se sorprende al encontrar entre ellos a Serrano, antiguo líder del Comando Sombra, dejándolo huir como uno más tras ver su pena interior.

Sin tiempo para saber exactamente todo lo que estaba ocurriendo, aunque conociendo lo suficiente, la idea de Max es simplemente seguir adelante para ver en qué desembocaría todo aquello. La única forma de avanzar al piso superior es por las escaleras de mantenimiento de dentro de la escalera, así que sin pensárselo dos veces procede por ese camino. Allí arriba hay otra sala que desemboca en una terraza con piscina, estando en ella un grupo que conversa sobre qué deben hacer. Como ya es costumbre en Max, aprovecha su distracción para atacarles a ellos, y luego sus compañeros cercanos que advierten el enfrentamiento.

Max Payne sigue avanzando, derribando a todos los soldados que encuentra en su camino, hasta que rodea la terraza y entra por el edificio adjunto. Allí se encuentra con un acalorado enfrentamiento, hasta que por fin consigue abrirse paso hasta una sala de operaciones convertida en una carnicería humana.

El señor Payne pregunta muy enfadado al cirujano sobre sus actividades, aunque éste responde con evasivas debido a su miedo. Advirtiendo de la gente que le persigue, e incluso ofreciendo dinero, intenta conseguir la misericordia de Max, aunque éste solo desea saber qué tipo de actividades han estado llevando a cabo. En ese momento aparece en escena Serrano, al que deja actuar y que en señal de venganza acaba asesinado al cirujano con un escalpelo que coge de la mesa de operaciones.

Mientras tanto Max sigue adelante con su plan, avanzando por el siguiente patio que tiene avisos de demolición (algo que no le tranquiliza precisamente). En uno de los almacenes, encuentra un gran arsenal, del que hace uso del C4 para ahorrarles trabajo a los obreros que en un futuro quisieran deshacerse del complejo. Mientras está colocando las cargas en los pilares maestros, otro grupo de soldados le interrumpe su actividad, por lo que debe deshacerse de ellos antes.

Cuando lo consigue, sube por el andamio adjunto a la fachada, aunque no será bien recibido, ya que una serie de francotiradores le estará apuntando desde el complejo análogo. Con el tiempo justo para cubrirse, deberá emplearse a fondo para poder aniquilarlos. Después de conseguirlo, seguirá por la zona de al lado, en otro gran patio de donde saldrán más mercenarios, que terminará eliminando para luego colocar más cargas, si quiere que su plan inicial resulte exitoso.

Tras conseguir satisfactoriamente su hazaña de llenar el edificio de explosivos, decide salir al exterior, donde es rodeado por varios soldados. Sin embargo, les amenaza con el hecho de apretar el dispositivo si intentan atacarle, algo que consigue su efecto. En ese momento entra en escena Álvaro Neves, jefe de la organización, que le pregunta cuál demonios es su problema. Max responde airado por el hecho de que conviertan a la gente en pegamento.

El señor Neves sigue sin entender a Payne y su excesiva convicción moral, ya que alude a que ese tráfico de órganos es legal y ayuda a la gente a vivir mejor, incluyendo gente poderosa. Max le responde que ahora mismo esa gente no le ayudará, y en ese momento activa las cargas. Tras unas explosiones iniciales, sigue enfrentándose a algunos soldados que siguen vivos, con tremenda dificultad ya que el edificio se está viniendo abajo por momentos. Su objetivo es rodear la azotea para salir de allí con vida, aunque no lo tendrá fácil ya que llegará a toparse hasta con un tipo con minigun.

Una última explosión deja a Max aturdido, situación que aprovecha Álvaro para retenerle y recordarle la advertencia de que la ciudad es peligrosa. Cuando estaba a punto de ejecutarle, muere producto de un disparo en la cabeza, realizado por Raul Passos.

Un sorprendido Payne le increpa sobre su papel en toda la trama, aunque Raul responde afirmando el desconocimiento sobre la trama del tráfico de órganos, y que en realidad Victor y Marcelo querían darle una lección a su hermano sobre el reparto de su dinero, presionándole para que les ayudara.

En un milagroso último giro en la acción, Raul y Max huyen en el helicóptero del primero, momento antes de que el edificio termine de explotar y acabe por derrumbarse sobre sus cimientos.

VideoguíaEditar

Max Payne 3 Campaña Completa Capitulo 12 El gran salvador americano de los pobres28:59

Max Payne 3 Campaña Completa Capitulo 12 El gran salvador americano de los pobres


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